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Introducción

El sector público desempeña en Argentina, un rol activo, ya sea mediante la generación y difusión de tecnología, como a través de la creación de normas que permiten el control y desarrollo del sector. Actualmente, en el territorio nacional, la presencia de la actividad oficial se refleja en la acción de tres organismos: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); Instituto Nacional de Semillas (INASE) y el Ex Instituto de Sanidad y Calidad Vegetal (hoy SENASA). Todas ellas son instituciones descentralizadas y autónomas que dependen de la Secretaría de Agricultura, Pesca y Alimentación dependiente a su vez del Ministerio de Economía.

Desde su creación, el INTA ha desarrollado programas orientados a la generación y difusión de tecnología en el cultivo de papa, logrando importantes avances en el mejoramiento y creación de variedades, tecnología en agroquímicos, mecanización, conservación, postcosecha, comercialización, y otros aspectos socioeconómicos del cultivo. La institución ha destinado además, importantes esfuerzos en la capacitación de sus recursos humanos en estas áreas, que en una fuerte y marcada interacción con el sector privado en materia de innovación técnica, han permitido para el País el autoabastecimiento desde mediados de la década del 80 e incursionar en el mercado externo posteriormente.

El INASE fue creado en 1991 como una modernización del antiguo Servicio Nacional de Semillas (que operó desde 1973), con el fin de reorganizar la actividad semillera y fortalecer los derechos de propiedad de los criadores en Argentina. Es el órgano de aplicación de la Ley de Semillas. Coordina la acción de un Comité Técnico, quien propone la normativa de fiscalización de semilla de papa a la Comisión Nacional de Semillas (CONASE). Asimismo cuenta con delegaciones provinciales cuyo personal técnico es el encargado de la inspección de cultivos y toma de muestras de semilla.

Por su parte el SENASA, tiene a su cargo el control y fiscalización de todo material vegetal que ingresa al país, ejerciendo la autoridad al respecto. Bajo su responsabilidad también se encuentra la creación de normas que deben cumplirse para el ingreso de semilla al país. Realiza los análisis de riesgo de plagas y garantiza ante terceros países la sanidad y calidad, según estándares, de las exportaciones argentinas. También inspecciona los embarques tanto de exportación como recepción de semillas

Aunque el sector oficial es importante, no se puede desconocer en este contexto los aportes del sector privado, quién ha actuado como motor de desarrollo tecnológico en Argentina; mas de 14 laboratorios dedicados a la producción de semillas prebásicas de papa, 10 laboratorios de diagnóstico habilitados por el INASE y alrededor de 50 semilleristas organizados. En la Argentina el sector privado planta unas 5000 hectáreas de semilla de papa (unas 150000 tn), con una fiscalización superior al 70 %, siendo el resto destinado a uso propio. Asimismo, se producen alrededor de 1500000 de "minitubérculos" en invernaderos. El sector privado exporta semilla países limítrofes, a Venezuela, a República Dominicana, etc.

Fiscalización de semillas de papa

El proceso de fiscalización se inicia con la inscripción de los cultivos, especificando en la solicitud de inscripción los datos del solicitante, la especie, el cultivar, número y tamaño de los lotes y categoría de la semilla utilizada entre otros datos. Luego de que se inscriben los cultivos se realiza la primera inspección con el fin de verificar el origen de los materiales utilizados en la siembra, el correcto rotulado, la categoría de los mismos y el tamaño aproximado de los lotes. Cuando el cultivo se encuentra en floración se realiza una segunda inspección donde se determina, a través de recuentos, el porcentaje de plantas enfermas y fuera de tipo y el estado general del mismo, lo que da una idea de los posibles rendimientos en cosecha; se cuenta con tolerancias previstas en la misma norma, y si los porcentajes determinados no se encuadran en las tolerancias preestablecidas, el lote puede ser rechazado por el inspector actuante.

Una vez que el cultivo ha terminado su ciclo y antes de la cosecha, se toman muestras, cuyo tamaño está predeterminado por la norma de acuerdo a la categoría, a las que se les practican pruebas de sanidad anticipada, y en cuyos resultados se basa la categorización de los materiales obtenidos en cada lote.

Fuente:

- Visitar Web Argenpapa
- Visitar Web SENASA
- Visitar INTA
- Visitar Web INASE